LA ZONA TARAHUMARA
Se calcula que unos 60 mil indígenas viven en las heladas montañas de Chihuahua conocidas como la Sierra Tarahumara. Cuando llegaron los primeros colonizadores a finales del siglo XVI, los indígenas se percataron que los españoles los sometían para explotarlos; y al verse en desventaja, prefirieron refugiarse en las montañas. Hasta la fecha, muchos de ellos todavía viven en cuevas. Desde el verano de 1997, con la participación de tres misioneros, la Diócesis de Mexicali está apoyando la evangelización en la Sierra Tarahumara.
KORIMA
Con respecto a la economía del mundo, el pueblo tarahumara no tiene absolutamente nada, pues algo muy particular entre ellos es que no existe el dinero, todo es compartir. Nunca se paga por el trabajo, ni existen los salarios. Por ejemplo: después de un día de labores te invitan a comer y tomar algo. Eso es la paga, es compartir y se dice "kórima", tu me compartes de tu tiempo y yo te comparto de lo que tengo, de lo que Dios me ha dado. La dieta de la mayoría de los indígenas consiste en escasas porciones de maíz, frijol, chile, huevo y algunas verduras ó hierbas. El pollo ó carne sólo en días de fiesta.

Los Padres Jesuitas estuvieron en la Sierra Tarahumara durante el siglo XVII, pero cuando fueron retirados y los tarahumaras se quedaron sólos, se propició una mezcla de sus creencias ancestrales con la fé católica, la cual prevalece hasta nuestros días, ellos son creyentes y devotos ante todo de Dios-Padre y le llaman 'Onorúame' que es lo equivalente a decir Dios-Padre-Madre. La gran mayoría bautiza a sus hijos. Un dato curioso es saber que ellos no se llaman así mismos tarahumaras, como nosotros les decimos, sino 'Rarámuri Pagotúame' que quiere decir 'hombres veloces bautizados', nombre que adoptaron desde su primera evangelización cuando llegaron los Jesuitas. Algo muy admirable es ver en la entrada ó salida de cualquier pueblo, una cruz en el camino ante la cual se persignan cada vez que pasan por ahí. Sin embargo, se necesita mucha evangelización para ir penetrando en algunos aspectos de su cultura religiosa basados en creencias paganas, como el uso del peyote, un hongo alucinógeno utilizado en ciertas ceremonias de culto, las supersticiones, la fé que ponen en los amuletos, los brujos y curanderos.
Dentro de las creencias tarahumaras, ellos se consideran hijos de Dios, creados para cuidar la tierra, porque el 'Chabochi' ó hijo del diablo, la destruye.
De acuerdo a lo que siempre han visto, el Chabochi es el hombre blanco que tala los árboles, contamina los ríos, hace excavaciones y recorta los montes, en gran parte de sus ceremonias religiosas piden perdón a Dios por medio de sus danzas por lo que destruyen los blancos. Ellos creen que al morir Dios les pedirá cuentas, como guardianes de la tierra, y en su impotencia para protegerla como quisieran, sólo podrán decir, 'al menos danzé'.
Invitados por El Señor Obispo de Chihuahua, Monseñor José Luis Divildox Martínez, Alejandro Hidrogo, David López y su esposa, María Elena Bustíllos, tomamos las riendas de un nuevo proyecto educativo y evangelizador en el Instituto Sisoguichi fundado originalmente por los Hermanos Maristas. "nos habló para indicarnos que estaba aprobado el proyecto que habíamos presentado", con la mira clara en la evangelización y la promoción humana, de manera que se promueva al hombre, su desarrollo integral, especialmente en ésta población tan marginada.
Nos propusimos habilitar una escuela técnica donde los jóvenes tarahumaras aprendieran un oficio y ayudaran al desarrollo de sus comunidades ó que les facilitara encontrar un buen empleo si emigraban a la ciudad. También se planteó la rehabilitación del internado para beneficiar a todos los jóvenes que no tienen escuela secundaria en sus poblados.
Involucramos a los alumnos en talleres de carpintería, mejoramiento de la agricultura, impresión por serigrafía, cocina y corte y confección de ropa. También se les enseña el aprovechamiento de la energía solar para calentar agua ó cocer alimentos. Existe un programa de reciclaje de papel con el cual estamos produciendo tarjetas de felicitación 100 por ciento tarahumaras.
Para que el alumno pueda obtener su diploma de técnico, debe donar un año de servicio a su comunidad al terminar la secundaria, aplicando todo lo que aprendió en el instituto. Los chicos tarahumaras son muy inteligentes, hemos visto que cuando bajan a las ciudades y presentan los exámenes de admisión para la escuela preparatoria, obtienen las más altas calificaciones, sin embargo, hay que motivarlos mucho desde el principio, pues en la cultura tarahumara no hay mucha aspiración por el estudio.
Todos los días se les dá desayuno a los 76 muchachos que tenemos en la secundaria, las mamás se turnan como cocineras. La mayoría de ellas, vienen con el estómago vacío ó con un café que tomaron para calentarse. En tiempo de invierno, a las 8 de la mañana, la temperatura ambiental baja a -8° F, y aunque tenemos chimenea en los salones estamos titiritando de frío. Tenemos ocho muchachos internos que, por vivir muy lejos, se les mantiene completamente.
En la escuela los jóvenes reciben su clase de catecismo todos los días, también participan en un grupo juvenil que se reúne cada miércoles para hacer oración, cantar, estudiar y compartir un tema evangélico. Cada jueves tenemos misa en la escuela.
La catequesis se extiende más allá de la escuela.
"Tres días a la semana, por las tardes, se organizan juegos deportivos. Es una manera de llegar a otros muchachos del pueblo", indicó. "Durante los juegos se pone música cristiana de manera que están jugando y oyendo el mensaje. Los sábados los dedicamos al catecismo en tres pobladitos cercanos. Tardamos dos horas caminando para llegar. Hay niños que caminan la misma distancia desde su ranchería, sin importarles la nieve y el frío. En los poblados evangelizamos a muchas señoras".