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ACTUANDO POR LA PAZ

becas PROGRAMA CONCURSO 4R-RECICLANDO ACTUAR CON VALOR

En Manos Unidas estamos involucrados en la promoción del cuidado del medio ambiente mediante concurso de cuentos, recoleción de reciclables y promoción de valores ambientales, desde una cultura de PAZ. Educar para una Paz a favor del Medio Ambiente, significa educar con la intención de que se produzca una transformación progresiva en los valores, actitudes y comportamientos de nuestro alumnado. Para alcanzar este objetivo es necesario que los preparemos para el ejercicio de la ciudadanía desde una perspectiva global (fomentando el respeto y la valoración de la diversidad, y el respeto por el medio ambiente entre otras cosas) y apostar claramente por la transversalidad.
La reforma educativa que se está llevando a cabo es un momento clave que se debe aprovechar para impulsar una educación para la Paz desde el cuidado del medio ambiente.
En este momento la sociedad demanda una atención prioritaria a la violencia, la escasa práctica de valores éticos básicos, la discriminación y la destrucción del medio ambiente entre otras cosas. Es por ello que debemos facilitar el entendimiento y la sensibilización ante estos problemas y se puedan adoptar actitudes y comportamientos basados en valores que nos ayuden a crear una CULTURA DE PAZ que mejore nuestras relaciones con los demás y con el medio ambiente.
Hoy más que nunca se hace necesario que seamos promotores y constructores de paz, que nuestros jovenes se formen en algunos aspectos relevantes del ser, que remarque temas relacionados con la contaminación que cada uno hace en la vida diaria, y sobre todo, que identifique pautas y cambios de hábito que puedan darse en el seno de cada familia para favorecer una cultura ecológica que logre en cierta medida un impacto ambiental, y con ello el mejoramiento en la calidad de vida de la población.

VALORES

LA PERSONA

Una buena persona es alguien al que se le aprende y admira, sabe la diferencia entre el bien y el mal, siempre trata de hacer lo correcto, da buen ejemplo, hace del mundo un mejor lugar para vivir y los pilares del caracter, que los hacen ser buenas personas son:

  1. CONFIABILIDAD
  2. RESPETO
  3. RESPONSABILIDAD
  4. JUSTICIA
  5. BONDAD
  6. CIUDADANIA

Estos seis valores éticos centrales, han sido llamados "Los Pilares del Carácter" y constituyen criterios objetivos para guiar nuestras decisiones. Las normas de conducta derivadas de estos valores constituyen los cimientos de la ética y por ello, también de la toma de decisiones éticas.

Nada tiene de intocable la redacción de los Seis Pilares, porque los términos sencillamente representan conceptos éticos separados que funcionan como verdades morales. ¿Por qué es necesario un lenguaje común? Sirve para que la gente perciba lo que tiene de común una sociedad diversificada y fragmentada de modo que se pueda enfrentar el desafío del relativismo ético y así, las decisiones éticas, aunque no serán necesariamente más fáciles se podrán convertir en algo más congruente y defendible.

El consenso, una vez descubierto y aceptado, tiene un poder especial para cambiar la sociedad y las vidas. Un lenguaje claro y consistente representa ese consenso.

Los principios representados por este lenguaje común a su vez actuarán como filtros para procesar las decisiones, de modo que el ser dignos de confianza por ejemplo, no bastaría, pues también deberemos preocuparnos por otros. El apegarse a la letra de la ley tampoco bastaría, pues tendremos que aceptar la responsabilidad de la inacción.

Por último, el utilizar los valores éticos centrales como base para un razonamiento basado en principios, puede ayudarnos a detectar aquellas situaciones en las que nos enfocamos tanto en el sostenimiento de un principio moral, que sacrificamos otro, como sería el caso en el que concentrados en hacer que otros rindan cuentas, incumplimos el deber de ser compasivos o decididos a realizar la labor, no atendemos a la forma de realizarla.

En resumen, el uso sistemático de los Seis Pilares podrá mejorar drásticamente la calidad ética de nuestras decisiones y por ello, mejorará nuestro carácter.

Al confiar en nosotros, los demás tienden a darnos más libertad por considerar que no requieren contratos u otras seguridades y saben que cumpliremos nuestros compromisos. Creen en nosotros y eso es satisfactorio, pero tiene el lado negativo de que constantemente debemos esforzarnos por no defraudar las expectativas de otros y abstenernos de conductas competitivas y ventajosas que manchan y a veces destruyen las relaciones profesionales y personales.

El abstenerse sencillamente de mentir y engañar no bastará. La confiabilidad es la más complicada de las características éticas centrales y abarca una serie de rasgos de conducta, como la honradez, la integridad, la consistencia y la lealtad.

Honradez

No existe un valor ético más fundamental que la honradez. Se asocia el concepto de honradez con el de honorabilidad y se admira y confía en quienes la exhiben. Pero la honradez es en realidad un concepto mucho más amplio de lo que la mayor parte de la gente tal vez perciba.

La honradez en la comunicación exige un intento de buena fe por comunicar la verdad hasta donde la conocemos, evitando comunicarla de un modo que pudiera conducir al engaño y tiene tres aspectos:

Veracidad

La obligación de ser veraz obliga a no falsear los hechos intencionalmente (es decir). La intencionalidad es la diferencia crucial entre la veracidad y la verdad misma. Equivocarse no es lo mismo que mentir, aunque los errores auténticos todavía pueden dañar la confianza puesto que tal vez muestren descuido en los juicios.

Sinceridad/Ausencia de Engaño

La obligación de la sinceridad impide todo acto, incluyendo las verdades a medias, los enunciados fuera de contexto e inclusive los silencios que lleven la intención de provocar creencias o dejar impresiones falsas o engañosas.

Autenticidad

En las relaciones en que va implícita una expectativa legítima de confianza, la honradez puede exigir una franqueza, autenticidad y claridad que a su vez pueden imponer la obligación de ofrecer información que otros necesiten saber.

La honradez en la conducta prohibe el robo, el abuso de confianza, el fraude, el subterfugio y otros trucos. El abuso de confianza es particularmente grave porque no únicamente se busca engañar sino también aprovecharse de quienes no engañan. Provoca el doble perjuicio de violar la confianza y la equidad.

Aunque toda mentira falta a la honradez, no toda mentira falta a la ética. El cómo puede ser esto, se explica porque no en todos los casos la honradez es un principio inviolable. Ocasionalmente el faltar a la verdad puede justificarse éticamente como en algún caso policiaco con operaciones encubiertas o cuando se miente a delincuentes y terroristas con el propósito de salvar vidas. Sin embargo, debe quedar claro que las ocasiones de este tipo son poco comunes y exigen que se esté sirviendo a un propósito de verdad fundamental, como sería salvar una vida y no el señalar una cifra de ventas que agrade a la gerencia, o ganar un juego, o evitar una confrontación.

Integridad

La palabra integridad es casi sinónimo de las palabras unidad o totalidad. En la persona íntegra, no se presentan divisiones ni diferencias en la manera de tomar decisiones de una situación a otra, trátese de lo laboral, lo casero, lo público o lo privado. En uno u otro momento todos permitimos que nuestra conducta se aparte de nuestra conciencia o varíe en función de las circunstancias pero aun así, casi todos tenemos límites que nos rehusamos a rebasar; nuestro reto es que estos límites incluyan los Seis Pilares.

Dado que debe saber quien es y qué considera valioso, la persona íntegra toma tiempo para reflexionar sobre sí misma, de modo que los eventos, crisis y cambiantes necesidades cotidianas no determinan su derrotero moral. Conserva ese control y aunque se muestre cortes y hasta simpática nunca será una persona engañosa. Nunca se rebaja a la obsequiosidad hacia quienes cree que pueden beneficiarla. Se confía en esa persona porque se sabe que como se ve es como es.

La integridad tiene cuatro enemigos:

  • Interés propio — Buscar lo que se quiere
  • Protección propia – Evitar lo que no se quiere
  • Engaño de sí mismo – Negativa a ver una situación como es
  • Falsa certeza – La actitud que conduce a que el fin justifique los medios.

Consistencia (Cumplimiento de las Promesas)

Cuando hacemos promesas o adquirimos compromisos que provoquen que los demás legítimamente se atengan a nosotros para su cumplimiento, además de las posibles obligaciones legales, también adquirimos deberes legales. La dimensión ética del cumplimiento de las promesas nos impone la responsabilidad de realizar todo esfuerzo razonable por cumplir nuestros compromisos. Por ser tan importante aspecto de la confianza, el cumplimiento de las promesas tiene aspectos cruciales como:

Evitar los Pretextos de Mala Fe

– Las personas honorables interpretan sus contratos y otros compromisos de manera justa y razonable y no de una manera diseñada para justificar el incumplimiento o generar otras justificaciones para escapar a los compromisos adquiridos.

Evitar Compromisos Imprudentes

– Se debe tener cuidado para no crear compromisos que impliquen obligaciones éticas. Antes de prometer algo, debe considerarse con cuidado si de verdad se esta dispuesto a cumplirlo y si es probable lograr el cumplimiento, incluyendo posibles eventualidades futuras que lo volvieran difícil, indeseable o imposible. A veces, todo lo que podemos hacer es prometer realizar nuestro mejor esfuerzo.

Evitar Compromisos Poco Claros

- Dado que los demás esperarán que se cumpla lo que se promete, debemos asegurarnos que al hacer promesas, los demás entiendan a qué nos estamos comprometiendo.

Lealtad

La lealtad representa una responsabilidad especial de promover y proteger los intereses de ciertas personas, organizaciones o afiliaciones. Este deber excede a la obligación normal de solidaridad con los demás. Algunas relaciones – matrimoniales, de empleo, o de ciudadanía-crean la expectativa de atención, fidelidad y dedicación.

Limitaciones de la lealtad – La lealtad es algo no fácilmente comprendido y no es raro que amigos, patrones, compañeros de trabajo y otros ligados a nosotros esperen que sus intereses se pongan en primer lugar, inclusive por encima de las consideraciones éticas. Sin embargo, la lealtad es un concepto recíproco y nadie tiene el derecho de pedir a otros que sacrifiquen principios éticos en el nombre de alguna relación especial. De hecho, se renuncia a cualquier exigencia de lealtad si se le asigna un precio tan alto a la conservación de la relación.

Prioridades en la Lealtad. Dado que muchos individuos y grupos exigen lealtad de nosotros, con frecuencia es imposible cumplir con todos al mismo tiempo y por ello tenemos que clasificar nuestras obligaciones de lealtad con alguna racionalidad. En el caso de nuestra vida personal, se espera que le demos la máxima lealtad a nuestra relaciones familiares y es perfectamente razonable y ético proteger los intereses de nuestros hijos, nuestros padres y nuestros cónyuges, por encima de nuestras obligaciones hacia otros menores, vecinos o compañeros de trabajo.

Salvaguarda de la Información Confidencial. La lealtad nos exige conservar la confidencialidad de cualquier dato o información que conozcamos sobre esa base.

Evitar Intereses en Conflicto. Cierto tipo de empleados y servidores públicos tienen la responsabilidad adicional de tomar todas las decisiones profesionales sobre criterios objetivos en cada caso, sin la influencia de intereses personales que contradigan lo anterior. Su meta es asegurar y conservar la confianza del público, a quien deben su lealtad definitiva.

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